PABELLÓN SÉPTIMO EN TRELEW

El jueves 10 de octubre presentamos “Masacre en el Pabellón Séptimo” en Trelew, una ciudad atravesada por otra masacre: el fusilamiento de un grupo de militantes políticos el 22 de agosto de 1972. Planteamos algunas coincidencias entre uno y otro caso: la construcción de una excusa -en un caso, la fuga, en el otro, el motín-; el rol encubridor de la justicia; la discusión sobre la caracterización de delito de lesa humanidad; el papel de los medios; la larga espera para que se haga justicia. 

Masacre en el Pabellón Séptimo en el Hotel Touring:

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Con Carlota Marambio, ex presa política, estaba en Devoto cuando fue la Masacre, mientras compartimos el video creación de Marisa Montes que explica nuestro trabajo: 

http://www.youtube.com/watch?v=CHnRZg8uvpA

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En una página sobre la masacre de Trelew, encontramos este fragmento que nos parece muy adecuado a la masacre en el Pabellón Séptimo:

“En el final de la exposición, el fiscal Dante Vega se refirió a cuál fue el objetivo de la dictadura para cometer el fusilamiento de los 16 presos políticos, que de no mediar personas ajenas al acto premeditado, se hubieran terminado de fusilar los tres sobrevivientes.
Para Vega fueron dos objetivos: ‘Amedrentar y escarmentar’ a la sociedad civil de todo el país. ‘Ese fue el sentido político de los hechos de Trelew”, sostuvo la fiscalía.’

Paradojas de la historia y de la impunidad, la sentencia condenatoria la leyó el presidente del Tribunal Oral Criminal en lo Federal de Comodoro Rivadavia, Enrique Jorge Guanziroli, quien era el secretario del Juzgado Federal Nº 3, a cuyo cargo estaba Guillermo Rivarola, cuando sucedió la masacre en el Pabellón Séptimo: 

http://juiciomasacredetrelew.blogspot.com.ar/2012/10/video-de-la-sentencia-los-fusiladores.html

Para demostrar la vigencia de las prácticas de ocultamiento en el ámbito del Servicio Penitenciario Federal, el subdirector de la Unidad 6 de Rawson, Marcelo Bracamonte,   impidió ingresar a una charla cuya realización había solicitado el área de Educación en Contextos de Encierro el 26 de setiembre, sin fundamento alguno, más que una “orden verbal” emitida por la Secretaría General del SPF:

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A esta distancia nos hicieron esperar aproximadamente una hora, para responder que nuestro ingreso no estaba autorizado: 

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Mucho por hacer y cambiar, todavía!

 

 

 

 

 

 

 

 

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Presentación en el Museo de Arte y Memoria de La Plata

El viernes 4 de octubre presentamos “Masacre en el Pabellón Séptimo” en el Museo del Arte y la Memoria de la Comisión Provincial por la Memoria, en La Plata. 

Mil gracias a Nicolas Wlasic, por organizar la presentación de hoy en el Museo del Arte y la Memoria de la Comisión Provincial por la Memoria. Gracias también, a Esteban Rodriguez y Rodrigo Pomares, y a todos/as y cada uno/a de quienes estuvieron allí acompañándonos una vez más!

Algunas fotos y repercusiones:

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A sala llena!

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Esteban Rodríguez, Hugo Cardozo, Claudia Cesaroni y Nicolás Wlasic.

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Esteban Rodríguez, Hugo Cardozo, Claudia Cesaroni, Rodrigo Pomares y Nicolás Wlasic.

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Con Esteban Rodríguez.

http://blog.comisionporlamemoria.org/archivos/13964

http://www.realpolitik.com.ar/nota.asp?id=8072

UNA ENTREVISTA CON EL JUEZ

Hoy estuve en el  Juzgado Federal Nº 3, donde nos presentamos el 25 de marzo de 2013 en la causa  N° 14.216/2003,  “Suárez Mason, Carlos Guillermo y otros s/privación ilegal de la libertad agravada, homicidio.”a solicitar que se reabra y se incluya en dicha causa, la investigación penal Nº 12.416 del Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción Nº 28 caratulada “Instituto de Detención de la Capital Federal s/averiguación de homicidio, lesiones en riña, incendio, daño, resistencia a la autoridad, etc”, es decir, la Masacre en el Pabellón Séptimo, y se declare como delito de lesa humanidad. 

Pedí hablar con el Juez Daniel Rafecas, para entregarle en mano el libro Masacre en el Pabellón Séptimo, y contarle sobre un nuevo dato que recibimos la semana que pasó. Me recibió muy cordialmente, conversamos un rato, le dejé el libro y el escrito, y salí, con la esperanza de que nuestras peticiones sean escuchadas.

A continuación, el escrito,  y la foto conseguida en el archivo del diario Crónica con que lo acompañamos:

Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 3,

Juez Daniel Rafecas,

causa N° 14.216/2003,

caratulada “Suárez Mason, Carlos Guillermo y otros s/privación ilegal de la libertad agravada, homicidio.”

PRESENTA NUEVAS PRUEBAS. SOLICITA MEDIDAS.

QUERELLA “MASACRE EN EL PABELLÓN SÉPTIMO”

Señor juez:

Hugo Cardozo, D.N.I.: 13.973.297, por derecho propio y en mi carácter de víctima de LA Masacre ocurrida en el Pabellón Séptimo de la Cárcel de Devoto, con domicilio real en la calle ———————- y con el patrocinio legal de la Dra. Claudia Rosana Cesaroni, Tº 53 Fº 826, integrante del Centro de Estudios en Política Criminal y Derechos Humanos (CEPOC), constituyendo domicilio en la sede de dicha Asociación, ubicada en la calle ————, en la causa N° 14.216/2003, caratulada “Suárez Mason, Carlos Guillermo y otros s/privación ilegal de la libertad agravada, homicidio”, nos presentamos ante V.S. y decimos:

Que en el transcurso de esta semana llegó a conocimiento del equipo de investigación una nueva situación que podría modificar el cuadro expuesto en nuestra querella el pasado 25 de marzo del corriente año ante el Juzgado a su cargo.

En base a la información acercada y los datos que hemos podido colectar en estos días, una de las personas que se encontraba alojada en el Pabellón Séptimo el 14 de marzo de 1978 al momento de iniciarse la Masacre era Jorge Hernández Rodríguez, detenido de nacionalidad uruguaya.

La particularidad que presenta el caso se encuentra en la situación actual de esta víctima. Según pudimos conocer, Hernández Rodríguez fue visto por última vez con vida en las afueras del penal de Devoto el 14 de marzo de 1978, quedando ello registrado en una fotografía que publicó el diario Crónica el día siguiente a la Masacre, el 15 de marzo. En dicha fotografía, Hernández Rodríguez es reconocido por su padre, quien ha manifestado que aquella fue la última fotografía donde se lo registra con vida, pudiendo observarlo al nombrado de pie, con rasgos de haber padecido las consecuencias de la Masacre y encontrándose acompañado por un médico.

Hernández Rodríguez ha sido denunciado como desaparecido encontrándose registrado su legajo CONADEP con el número 1230. Asimismo, de las constancias que este equipo de investigación pudo ver, no surge en los listados de personas fallecidas ni tampoco de aquellas que fueron trasladadas nuevamente al Penal de Devoto o a otras dependencias del Servicio Penitenciario Federal. Al día de hoy, continúa desaparecido.

Dada la repercusión que ha tomado la investigación que nos encontramos llevando adelante, este tipo de información va surgiendo de distintas fuentes en distintas ocasiones. En la presente, entendemos de suma relevancia para el objeto planteado, por lo que solicitamos se requiera el mentado legajo CONADEP como así también todas las constancias que pudieran obrar en los registros del Servicio Penitenciario Federal que pudieran determinar elementos que identifiquen los motivos por los que Hernández Rodríguez se encontraba detenido, lo sucedido con él luego de la Masacre y por último, se indague en la causa judicial iniciada en aquél entonces toda constancia que pudiera existir respecto de su paradero.

Por último, le acompañamos copia del libro recientemente editado “Masacre en el Pabellón Séptimo”, autoría de la Dra. Claudia Cesaroni, donde realiza el relato de lo sucedido aquella mañana del 14 de marzo de 1978 y el camino recorrido por el equipo de investigación para su reconstrucción.

Proveer de conformidad que,

SERÁ JUSTICIA

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GRACIAS, MEMPO!

Cuando le mandamos el pdf con el texto del libro, Mempo Giardinelli respondió esto: 

Impresionante libro, Claudia. Anoche empecé a hojearlo y no paré hasta terminarlo. Resulta a la vez desolador y estimulante. La dignidad humana también debe llegar a las cárceles argentinas, y gente como vos y Hugo Cardozo y otros luchadores/as que están en este libro lo harán posible. Algún día, cuando la Argentina sea un país más justo.
Va un fuerte abrazo,
Mempo.

Y hoy, que presentamos el libro en el Museo del Arte y la Memoria de la Comisión Provincial por la Memoria: http://diagonales.infonews.com/nota-203141-Presentan-en-La-Plata-el-libro-que-recomendo-el-Indio.html, llegó este otro correo: 

Claudia querida, leo con entusiasmo que se presenta tu libro, finalmente, en la CPM. 
Me alegra mucho y, aunque no podré estar presente pues estoy varado en el Chaco con mil obligaciones, quiero enviarte un abrazo y el deseo más fuerte de que este libro consiga la trascendencia que merece.
Gracias por haberme dado la oportunidad de leerlo en original. Y qué buena la mención del Indio Solari, que ayudará a que “Masacre en el Pabellón Séptimo” sea un acontecimiento nacional.
Vuela un abrazo fuerte de aquí para allá, y un simbólico mate compartido,
Mempo Giardinelli.

 

Alegría y emoción!

 

 

 

 

Buscando a un desaparecido

Necesito conseguir la tapa del diario Crónica del 15 de marzo de 1978. Voy a la hemeroteca del Congreso de la Nación, Alsina 1861. Entro, me piden mil datos, me hacen llenar un formulario, me hacen dejar la cartera y el bolso. Paso a otro escritorio, a pocos metros, lleno un nuevo formulario con mis datos, pido el ejemplar. Un muchacho va al fondo, tarda un rato, vuelve con las manos vacías, me dice que no, que no tienen ese año de Crónica, que vaya a la otra dependencia, a ver si está microfilmado el ejemplar que necesito. Vuelvo a dónde había dejado mis pertenencias, el tipo que está ahí me dice que solo Clarín del 78 no está, que Crónica sí, que no lo encontraron porque no lo quisieron buscar, que son unos vagos, que no quieren mover cajas, etc. Vuelvo a donde estaban los muchachos, que habían sido muy amables. Pregunto: “Seguro que no está, o quizá no es fácil de encontrar por algún motivo”, para ser delicada. Uno de ellos, el que no había buscado en primer lugar, va al fondo, vuelve, repite que es difícil de encontrar, que están en mudanza, etc. Digo: ah, como aquel señor me dice que tiene que estar… Vuelven a entrar, y vienen con otro, un joven un poco menos joven. Me dice: “De Crónica no tenemos del ’75 al ’82”. Ah, digo yo, cómo, justo la época de la dictadura, no tienen? El viejo de seguridad escucha la palabra dictadura y enloquece, grita: “Yo no le dije nada de dictadura, eh!”. No, le digo yo, usted me dijo que del 78 tenía que estar, etc. Me preguntan qué quiero ver. A mi pesar, porque entiendo que es absurdo explicar que en realidad fue una masacre, etc, les digo que busco sobre el motín en Devoto, pabellón séptimo, etc. Me traen una carpeta, con un orden por temas. Buscan. No encuentran. Me muestran a mí, que tengo el ojo preparado y encuentro en seguida. Les señalo, y me traen esta carpeta, donde hay unos veinte recortes de notas que no me sirven, porque son en su mayoría de Sierra Chica, muy posteriores a 1978. Me voy con las manos vacías, pensando en qué debería ser una hemeroteca, y lo que es eso que está ahí, en Alsina 1861.
 
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En la búsqueda de las tapas y notas de Crónica post masacre, me fui a las dependencias de la Biblioteca del Congreso, en H. Yrigoyen al 1700, donde están las ediciones microfilmadas. Llego, dejo la cartera y el bolso, ingreso. Son las 16.25. La empleada me dice que no voy a poder fotocopiar, porque hay una sola fotocopiadora, que está en uso por otro lector, y como se la prestan por una hora, y cierra a las 17… Bien, no importa. Pido Crónica. Se fija en un listado: no, Crónica no tienen. Solo Clarín, La Nación y La Opinión. 
Me tomo el 86, llego a Crónica. Le pregunto al señor de mesa de entradas por el Archivo, me responde que está cerrado “hasta nuevo aviso”. Insisto, pregunto quién está a cargo. Me da un teléfono con un interno. Llamo desde mi celular. Me atiende él. Me río, le digo si me pasa con el interno. Llama a alguien, al rato llega un empleado con guardapolvo azul, unos cuarenta y pico, serio. Le explico. Me dice que el archivo está en plena mudanza, que no se puede. Le pido por favor, le explico, no había oído hablar del Indio ni del tema. Pero me dice que sí, que si tengo tiempo para esperar, él me lo va a buscar. Me habla de hora, hora y media. Claro, digo yo. Al rato vuelve con tres grandes libracos, con los ejemplares que busco. Saco fotos, me ayuda. Se llama Sergio, y cuando le agradezco me dice que no, que está bien, que es su tarea y que además le gusta lo que hace, que es un afortunado. Le pregunto si le gusta leer, me dice que sí, le regalo un “La vida como castigo”, que es lo que llevo encima, me da su celular por si necesito algo más, me cuenta que es el único empleado a cargo del archivo, que ojalá pueda ordenar todo en esta nueva mudanza, y que queda a disposición. Y yo me voy, con mis fotos horrorosas a cuesta, pero contenta porque hay gente que ama lo que hace, aunque tenga que laburar en un semi sótano mugriento.
 
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Según denunció su padre ante la Conadep, la persona semidesnuda y herida conducida por alguien que parece un médico, es el uruguayo Jorge Hernández Rodríguez, y la última vez que lo vio con vida fue en esta foto, publicada en la tapa de Crónica del 15 de marzo de 1978. No está en la lista de muertos, ni de sobrevivientes. Está desaparecido.
 
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